La vaca sagrada (parte 1)

Una técnica muy interesante en la innovación consiste en matar “vacas sagradas”, imaginarse que rompemos aquellas normas no escritas que rigen una industria, sociedad, etc. Romper las normas proporciona al autor una ventaja competitiva, puesto que puede aprovechar que está haciendo algo inédito. Las empresas tecnológicas de Silicon Valley son precisamente punteras porque en muchas ocasiones, han “matado vacas sagradas”: ofreciendo productos gratuitos a los usuarios (¡pero si se tiene que cobrar siempre algo al cliente!), permitiendo compartir toda la información (¡pero si la gente no quiere renunciar a su privacidad!), dejando compartir nuestros hogares (¡pero si la gente no quiere abrir sus puertas a desconocidos!), etc.

Con esta forma de pensar encontraremos resistencia interna y externa, (¡eso no se puede hacer!, ¡las cosas no funcionan así!), pero resulta un ejercicio muy útil para dar vía libre a la imaginación y encontrar soluciones radicalmente distintas y mejores a nuestros retos. Además, es tan eficaz como sencilla: consiste en escribir cuáles son las normas no escritas que gobiernan nuestras vidas, y una por una, imaginarse qué pasaría y cómo responderíamos ante la decisión de “matarlas”. Por ejemplo: “Norma número 1: para vivir, se tiene que trabajar” → “¿Qué pasaría si no pudiera trabajar?”; tal vez tendría que buscarme un espacio en el que vivir que no suponga ningún coste desorbitado, cultivar mis propios alimentos, etc. “Norma número 22: El precio se tiene que acordar antes de ofrecer mis servicios” → “¿Cómo funcionaría mi negocio si el precio se decidiera después?”; esta es la forma en la que hemos empezado a trabajar en NOBA, siguiendo el modelo puntero de pay-what-you-wishde la consultora suiza, Brainstore.

Sin embargo, consiste en una técnica engañosamente compleja, puesto que solemos darnos cuenta de la cantidad de bloqueos que tenemos, cayendo en el “si las cosas son así, será por algo”.

Estos días he estado poniendo en práctica este ejercicio para pensar cómo resolver una de los problemas más graves afectando Europa, la crisis migratoria. Día tras día, vemos cómo centeneres de inmigrantes arriesgan sus vidas para encontrar un futuro mejor en nuestros países y, si el problema está en boca de todos, nadie plantea realmente una solución radicalmente distinta. Por supuesto, habrán grupos que serán más contrarios a la entrada de inmigrantes y otros más proclives a una solución humanista, pero se habla de más o menos presencia policial, solidaridad entre todos los países europeos, de más o menos dinero para apoyar a las ONGs, la importancia del desarrollo de sus países de origen, etc. siempre bajo la premisa de una “vaca sagrada”: Las fronteras.

Entonces, invito al lector/a a pensar: ¿Qué ocurriría si no hubiesen fronteras?

[mis reflexiones en la próxima entrada del blog]

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